Presentación

Por Mercedes Jones socióloga y doctora en Ciencias Sociales.

Le reconozco a Claudia Yelín el valor de su libro porque en él se superponen temas apenas pincelados y otros que desarrolla con detalle, pero la mayoría de las preocupaciones de Claudia nos atraviesan a todos.

Cuando hace tiempo, redacté la invitación que les llegó a varios de ustedes escribí que hoy tendría el privilegio de comentar el libro “Detrás del Silencio” con otras dos compañeras de ruta, que son amigas de Claudia, y por carácter transitivo, lo son mías: Josefina Ravinovich y Mabel Marcinavicious. A estas tres amigas mi agradecimiento.

Allí, en la invitación les decía que Detrás del Silencio es una novela que tiene la virtud de desarrollar de manera simple temas complejos. –Hay elementos sobre vínculos familiares tóxicos y relaciones de inequidad entre varones y mujeres. Es decir que, si aceptamos la perspectiva de que “todo lo personal es político” y “todo lo privado es público” el texto de Claudia me da la posibilidad de salir de la trama individual y en primera persona o de la trama de una familia, para tomar el grupo familiar como el núcleo que permite una mirada más amplia de la sociedad.

QUEDAR A LA INTEMPERIE

La novela se inicia en el momento del ciclo vital en el que se nos mueren los padres. Para aquellas personas de aquí que hayan pasado por la experiencia saben que quedamos al descampado, a la intemperie. Cuando las personas adultas quedamos huérfanas, según mi experiencia, la mayoría de nosotras no estamos preparadas.

La orfandad del adulto genera un duelo profundo y radical: el de nuestra propia finitud.

Ya no están aquellos que marcaban el deber ser, las normas, las pautas y las reglas del juego. Se toma conciencia plena de las genealogías: ahora quedamos solos y nos toca a nosotros fijar las pautas, recordar, olvidar, contar la historia. Y como dice Eva, la protagonista de la novela, las preguntas que no formulamos, ya no tenemos a quién hacerlas. Nosotros comenzamos allí a fijar nuestros propios valores y a diseñar nuestro propio legado.

Hay culturas donde se piensa que los antepasados viven con nosotros. No se van, están aquí. Pero, sea cuál sea la perspectiva cultural desde la cual miremos la desaparición física de nuestros padres es un momento vital que, según Ortega y Gasset nos enfrenta al cambio generacional, y que nos permite o más bien nos obligaa conectar lo que fue con lo que será. Lo que hay y lo que somos con aquello que querríamos que fuera. Esto se percibe claramente a lo largo de toda la novela.

IMPULSOR DE LA ESCRITURA REFLEXIVA: DR. FERNANDO ULLOA

Muy probablemente sobrevolando este lugar ande la energía de Fernando Ulloa, médico psiquiatra y sobre todo una persona lúcida. Fernando fue la persona que promovió el camino de la escritura en Claudia. Pero, además Ulloa fue la persona que me hizo pensar en el tema de las normas y de la transgresión

Porque, en algún sentido, y en alguna escala, aquí en Argentina somos todos un poco anómicos, somos una cultura de infractores. Un jurista argentino, Carlos Santiago NiNo, planteó por su parte que en nuestros países existe un tipo especial de anomia, al que llamó “anomia boba”, básicamente centrada en la inobservancia del marco normativo, la ilegalidad y la corrupción, que implica que las conductas de los actores generan una situación en la que nadie cumple con las normas, y todo mundo sale perjudicado (Nino, 1992).

Al igual que los personajes de la novela de Claudia, tanto en la familia como en nuestra sociedad frente a la transgresión existe la impunidad y esto genera un sentimiento de desvalimiento e injusticia. No es casual que estas conductas negativas se encarnen en la novela en personajes varones lo que nos lleva a entender que lo que está en juego no es un asunto sólo de incumplimiento de normas sino de cuestionar un sistema de poder, y de jerarquías que promueve la inequidad.

INFRACCIÓN, ANOMIA BOBA, Y TRANSGRESIÓN (¿Innovadora? ¿Criminal?)

Frente a la inequidad hay varios caminos. Recuerdo las palabras de Ulloa, cuando medio cerrando los ojos, y con voz algo lineal, dijo: Se puede transgredir- críticamente y proponer una solución creativa – ser fundadora. Se puede transgredir con un coraje reactivo y ser el hombre bomba.

En cualquier caso estamos frente a una crisis en la aplicación práctica de los derechos de las mujeres, CRISIS DE APLICACIÓN DERECHOS que se apoya en una fuerte cultura de la impunidad. Si una transgresión se realiza hacia una mujer es algo permitido, aceptado y “nadie tiene la culpa”. Son “crímenes menores”.

Por lo tanto, acompañando el tema de los derechos, también nos encontramos en plena CRISIS EMANCIPATORIA, y digo crisis porque es en el momento preciso en que se rompe algo, en que como sociedad, como personas no podemos aceptar la situación y decimos NO.  Se requiere un proceso emancipatorio respecto de las mujeres, donde se entienda que no hay absolutamente nada que justifique el maltrato, y este no es un tema de mujeres, es un tema donde se pone en juego el futuro de toda la sociedad.

Debemos terminar, dice la autora, con la tendencia a hacer “como si” las cosas fueran de una manera, mientras se producen de otra. Aquello que la protagonista denomina: la familia perfecta, para la foto pero absolutamente disfuncional en su interior. De la misma forma, en que en nuestra sociedad argentina nos sentimos muy progresista para la fotopero aceptamos todo tipo de conductas tóxicas, faltas de ética e inequidad con las mujeres y otros grupos discriminados por su género, edad o condición.

EL TODAVÍA NO Y EL MIENTRAS TANTO

Ahora, a mí me gusta pensar en términos de lo que se puede hacer. La inequidad es una situación a la que se dice no, a la que decimos: No. El No es la falta de algo y la expresión de la voluntad para superar esa falta. Por eso, el No se distingue de la Nada. Decir NO es decir SÍ a algo diferente. Aquí, el filósofo alemán ERNEST BLOCH introduce el concepto de TODAVÍA- NO, con un guion en el medio.El Todavía-No es la categoría más compleja, porque extrae lo que existe sólo como latencia, un movimiento latente en el proceso de manifestarse. Lo Todavía-No es el modo como el futuro se inscribe en el presente y lo dilata. No es un futuro indeterminado ni infinito, es un futuro posible y lo posible es lo más incierto, el concepto más ignorado de sociología occidental. Y, sin embargo, sólo lo posible permite revelar la totalidad inagotable del presente.

Frente a la situación actual de falta de equidad con nosotras las mujeres y la llamada “la revolución de las hijas” entre la nada y el todo por venir –el filósofo alemán, Ernst Bloch propone el “TODAVÍA-NO”. O sea, un concepto intermedio que proviene de algo que no existe pero está emergiendo, una señal de futuro sobre la que tenemos que trabajar.

Y ahora, completo el pensamiento del filósofo alemán, el pensamiento de Bloch, con el de una lidereza mapuche quien, según Ulloa, acuñó el concepto del “mientras tanto”. Creo que esta idea del mientras tanto es bastante complementaria de la del “todavía-no” de Bloch.

Recuerdo que hablábamos con Ulloa sobre algunos periodos que en la vida uno llama “período de transición.” Un pasaje de una etapa a otra. Donde, según mi perspectiva, no queda claro si los esfuerzos que uno hace tienen sentido. Ulloa me corrigió y dijo: eso no es un período de transición es un “mientras tanto”. Es un mientras tanto que le falta consolidarse, pero que puede prosperar.

Para explicarse, Ulloa me comentó que cuando un sociólogo que estudiaba la pobreza en la Patagonia. (Fernando me aclaró: a la pobreza no se la estudia se trabaja para erradicarla) entrevistó a una mujer mapuche que trabajaba todo el día en una casa de familia en San Martín de los Andes y que ocupaba luego largas horas realizando tareas para su comunidad. ¿Para qué lo hace? le preguntó el sociólogo. Ella contestó…”PARA EL MIENTRAS TANTO” …mientras tanto el gobierno haga algo, mientras tanto las cosas cambien, mientras tanto se ponga el pavimento, mientras tanto llegue el agua corriente…yo sigo trabajando…mientras tanto yo sigo trabajando por mi comunidad.

Una meta desde el mañana le da sentido a los esfuerzos de hoy, dijo Ulloa. Pero, en lo concreto el hoy requiere trabajar, como afirmaba la lideresa mapuche. Aquí nos encontramos de lleno con la definición de utopía, la utopía posible. Para que existan castillos primero hubo castillos en el aire, decía Bloch, sueños diurnos, fantasías de las personas pioneras.

En la realidad, en las prácticas concretas encontramos a las mujeres, en plural, diversas, subordinadas, discriminadas, desigualadas, fragilizadas pero entendiendo que aunque TODAVÍA NO exista equidad, en el MIENTRAS TANTO hay que trabajar por los derechos. Ese mientras tanto nos alienta a seguir construyendo la emancipación. Cuando le pregunté a Claudia, si estamos viviendo la revolución de las hijas de las pioneras, las hijas de las que trabajaron y trabajamos por los derechos de las mujeres, cómo imaginaba el futuro de sus nietas, ella me contestó que le costaba imaginar que podía haber un futuro para ellas. Claudia tiene, lo que se llama un pesimismo fundamentado. Pero, yo pertenezco al grupo de personas que creen en lo que Bloch, llama optimismo militante, concepto que desarrolla en su obra más famosa, El principio esperanza,donde nos indica que el acto de esperar no tiene nada que ver con la inactividad pasiva ni mucho menos con una confianza ciega en el futuro sino con la propia acción transformadora.

En ese sentido espero que Claudia haga el esfuerzo de imaginar el futuro de sus nietas. Así, nosotros tendremos la posibilidad de seguir promoviendo acciones transformadoras y… ¡quizás disfrutar de otra novela!

Mi tienda en Amazon:

Mi tienda en Amazon:

Mi última entrevista: