Gratitud

Como siempre, en el día de Acción de Gracias, sigo a mi pensamiento por donde va y dejo que mi corazón guie sus pasos.  A veces el sentimiento es tan profundo que no alcanzo a abarcarlo con palabras.  Igualmente siempre trato, e porque insisto en transmitirle a mis nietos la inmensidad del sentimiento de gratitud.

En esta ocasión atrapo una idea que explota como una bengala de fuegos artificiales, una idea que abarca a tantas otras.  Me siento agradecida por vivenciar intensamente la conciencia del sentimiento de gratitud.  No solo agradezco, sino que soy testigo de mi propio agradecimiento.  Es como haber descubierto el marco que sostiene la ventana que se abre a la vida que me envuelve como una suave briza. 

Tener conciencia de mi gratitud, me hace sentir que la vida me reconoce y eso me vuelve nuevamente agradecida.  Tener conciencia de mi gratitud me permite no solo amar, sino saber que  soy amada, que creo y soy creada, que imagino y soy imaginada. También que pienso y soy pensada, que cultivo amistad y soy cultivada. 

Tener conciencia de mi gratitud me hace acreedora de riquezas intangibles que me inspiran y que espero lograr corresponder.

Gracias a la vida por lo que me da y por lo que pude cosechar despues de haber sido despojada. Gracias por mi pareja, mis hijas y mis nietos porque, queriéndolo o no, recompensan mis esfuerzos para amarlos bien. 

Y gracias a mis amigos por su amistad.

Claudia

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